Salvador Allende

Palabras en el acto de firma del Decreto que modifica el Comité Ejecutivo de Navidad


Pronunciado: El 3 de octubre de 1972.
Versión digital: Eduardo Rivas, 2015.
Esta edición: Marxists Internet Archive, 4 de febrero de 2016.


Muy estimadas compañeras;

Señor Director General de Carabineros, General José María Sepúlveda;

Representantes de Carabineros;

Estimado colega, Presidente de la Sociedad Constructora de Establecimientos Hospitalarios, Manuel Rioseco;

Estimado compañero, Director de la Sociedad Constructora de Establecimientos Educacionales;

Compañero Ministro del Interior;

Comandante Araya:

Es para mí este acto, algo que tiene una significación que va más allá del hecho de que sea Presidente de la República.

Fui Ministro de Pedro Aguirre Cerda; Ministro de Gobierno del Frente Popular. Conocí profundamente a don Pedro, y conocí también a “Misia” Juanita ‐como así se le llamaba‐; mujer que no tuvo hijos y que quiso que los hijos de las demás mujeres, fueran en parte los suyos.

Por eso patrociné esta iniciativa, que a lo largo de los años ‐y como hemos podido verlo a través de la intervención de Cecilia, tan clara y tan humana‐ ha significado el hacer posible siquiera, una alegría, aunque fugaz, para miles y miles de niños, que nunca la habían tenido.

35 años, 32 años ‐para ser más exacto‐ y año a año, en distinta proporción, la generosidad, la comprensión, el espíritu solidario y la responsabilidad de los Gobiernos, hizo posible esta labor que iniciara con gran ternura, una mujer como “Misia” Juanita.

Cecilia ha manifestado, y yo insisto en ello, lo que ha significado, no sólo para un niño, sino para el hogar de ese niño, cuyos padres no pudieron comprarle un juguete, esta entrega.

Sin embargo, como es fácil imaginarse, perpetúa un contenido humano y de tanta significación, pero los conceptos, las ideas, el sentido de la acción, no sólo en función del tiempo, sino del contenido de los Gobiernos y lo que ellos significan en el desarrollo de un país.

Este es el caso nuestro. Por ello, respetando la labor realizada por tantas mujeres que dirigieron, que participaron en este trabajo que es sacrificado pero hermoso, de conseguir una sonrisa de alegría en los niños; reconociendo eso, estimamos indispensable ‐y por eso yo acogí la sugerencia de la Directiva, que se me hiciera a través de Cecilia Miranda, respecto a la modificación del decreto‐ que además de hacer entrega de juguetes con un criterio racional y justo a aquellos niño cuyos padres no pudieran, de ninguna manera, adquirirlos, mirar y actuar en otros aspectos que también son y serán en beneficio de los niños, con un sentido distinto.

De allí, que yo estime trascendente e importante la decisión de la Directiva que preside Cecilia Miranda.

Decisión que nos permitirá encarar, en el futuro la atención de los niños en situación irregular, hasta los 18 años, y también lo que es extraordinariamente significativo, poder llegar hasta los ancianos, cuya existencia, muchas veces ha sido gris y opaca y que al término de ella, ni siquiera tienen dónde encontrar en la soledad, descanso y reposo o tranquilidad.

Por eso, es que habiéndose producido la posibilidad de ingresos mayores, el construir obras permanentes, el hacer posible la convivencia colectiva, a través de plazas de juegos infantiles; al poder construir guarderías y jardines infantiles y preocuparse de los ancianos, es una obra, indiscutiblemente, de gran proyección, que yo sé que las compañeras que dirigen el Comité de Navidad van a cumplir, como lo han hecho hasta ahora.

Yo quiero ‐y puedo hacerlo, ya que Tencha es la Presidenta Honoraria‐ expresar mi reconocimiento a las compañeras que actúan en el Directorio que tiene a su cargo la Noche de Navidad para los niños chilenos.

Quiero agradecer y reconocer el apoyo, la ayuda, la colaboración de las Fuerzas Armadas y Carabineros.

Quiero expresar mi testimonio de gratitud a las esposas de los Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas y del Director General de Carabineros, como a las esposas de los Ministros y Sub‐secretarios.

En general, quiero agradecerles, a cientos de mujeres que estando o no vinculadas al Gobierno, a través de sus compañeros evidentemente porque ellos trabajan, han hecho posible que año a año, el Gobierno que presido se haya podido dar alegría a muchos y muchos niños, y en proporción ‐quizás‐ mayor que antes.

El Gobierno Popular tiene una obligación, muchas veces lo dijimos en las campañas, escépticamente, algunos no nos creyeron, yo pienso que en el hecho lo demostraremos que fue verídico y veraz lo que sostuvimos: “El niño será el único privilegiado de este Gobierno”.

No es el caso de analizar las circunstancias y los hechos duros que hemos vivido y que tendremos que vivir. Mucha gente no comprende lo que es un proceso revolucionario. Chile no vive una revolución; vive una etapa pre revolucionaria, un proceso revolucionario. Sin embargo, queremos transformar una sociedad, tenemos que pensar que en este instante, por lo menos, tenemos todas las dificultades inherentes a un régimen que queremos cambiar, cuya ineficacia ha quedado comprobada, y el régimen y la sociedad que queremos organizar y construir. Por eso, las dificultades cada día serán mayores.

Cuando el pueblo alcanza a conciencia sus derechos, cuando la gente comprende que por lo menos la vida al serle entregada le otorga un derecho a hacer de la vida la posibilidad de una existencia real, lógicamente digo, cuando el pueblo es Gobierno existe la demanda de bienes y servicios que antes nunca se imaginaron que pudieran llegar.

De allí, entonces, nos encontramos que ya no es sólo el problema de la alimentación para la gente que antes no podía consumir, porque había 220 mil cesantes en Chile que no tenían trabajo, que representan 600 mil personas que hoy día pueden tener acceso a las mínimas exigencias alimentarias.

La demanda por Educación, la demanda por Salud, ayer fue inaugurado el Congreso de Salud Pública de las Américas, y allí he dado cifras que son dolorosamente golpeantes, que son las cifras de la realidad de la infancia chilena. He dicho que frente a representantes de países hermanos, no podía exponer estas cifras porque sabía que ellos iban a comprender. Y sin decírselo, se lo dije, porque seguramente las cifras de ellos seguramente son similares, y aún más altas que las nuestras.

Después de 20 años de tener en Chile un Servicio Nacional de Salud, una atención médica a la familia del imponente obrero y campesino; después de 20 años de tener el mejor servicio concebido técnica y científicamente, de América Latina, y uno de los primeros en el mundo, nosotros hicimos el Servicio Nacional de Salud antes que los ingleses hicieran su célebre Plan Beberish, sin embargo, habiendo logrado disminuir apreciablemente algunas cifras de mortalidad, sabemos perfectamente bien que no hemos logrado penetrar en la raíz profunda y densa de los problemas de nuestra infancia. Porque también oportunamente lo dijimos, la salud está ligada a los problemas de la existencia, del ambiente, del techo, de la alimentación, de la educación, del trabajo, del descanso, del reposo.

Por eso digo, que el Gobierno Popular, que sabe que tendrá que vivir horas muy duras en el presente y en el futuro, donde los hombres y mujeres adultos tendremos que hacer extraordinarios sacrificios, indiscutiblemente que tendrá más vigor, más contenido, más significado, lo que siempre dijimos: que el niño será el privilegiado.

Quiero darles un detalle, un ejemplo: nos hemos empeñado en una campaña destinada a cumplir con el medio litro de leche.

Chile, no produce la cantidad suficiente; tenemos que importar. Importamos el año pasado cerca de 50 millones de dólares en leche en polvo; cifra tres veces superior a la que destinara cualquiera de los gobiernos anteriores. Sin embargo, el precio de la leche ha subido de 580 dólares la tonelada, a 960 dólares la tonelada en el mercado internacional.

Es decir; con los 50 millones de dólares, vamos a poder comprar tan sólo un 42, un 43% de lo que comprábamos el año pasado con la misma cantidad de dólares. Pero resulta que no tenemos más dólares, porque el precio del cobre ha bajado de tal manera que el año pasado tuvimos 175 millones menos de ingreso de dólares que lo que tuvo el Gobierno del Sr. Frei, el año 1970.

Esos son problemas que la gente tiene que entender y nosotros tenemos la obligación de explicarles.

Y por eso esta tarde, junto con expresarles mi satisfacción, agradezco fundamentalmente a la mujer, simbolizada por Uds. aquí, lo que han hecho, quiero decirles que tengo la seguridad y la certeza de que contaremos con un trabajo más abnegado, más generoso ‐si es posible‐ más sacrificado, de la mujer chilena, para ir ‐no ya en el sentido del amparo tradicional‐ sino para ir solidariamente a estar junto al niño en las horas densas y duras que tendremos que vivir.

Pero si lo dije como candidato lo seguirá diciendo como Presidente.

Podrán faltar alimentos para los adultos, podrán faltar en el país muchas cosas que aparentemente son indispensables.

Pero mientras yo sea Presidente ‐y sé que interpreto el sentimiento de Uds.‐ no faltará ni la leche para los niños, ni el juguete para los niños, ni el lápiz para los niños, ni el cuaderno para los niños, ni el jardín infantil para los niños, ni el derecho de los niños a tener la sonrisa de los que tienen la intuición de pensar que es cierto que nosotros comprendemos lo que dijera Gabriela Mistral: que “el niño es hoy y no mañana”. (Aplausos).