Querido camarada Dobbs:
Claro que me resulta difícil
seguir desde aquí la febril evolución política de
la oposición. Pero dan cada vez más la impresión de
que quieren quemar los puentes tras ellos. No me ha sorprendido el artículo
de Burnham "Ciencia y estilo". Pero la calma con que lo han aceptado Schatman
y Abern es un síntoma decepcionante, no sólo desde el punto
de vista teórico y político, sino desde el de sus verdaderas
ideas sobre la unidad del partido.
Tal y como veo las cosas desde aquí,
creo que quieren una escisión en nombre de la unidad. Schatman busca
o, mejor dicho, inventa precedentes históricos. La oposición
tenía, en el partido bolchevique, sus propios periódicos,
etc. Sólo olvida que el partido, en aquel momento, tenían
cientos de miles de militantes, que la discusión debía llegar
a todos ellos y convencerlos. En esas condiciones, no era posible confinar
la discusión a círculos internos Por otro lado, los peligros
derivados de la coexistencia de periódicos del partido y la oposición
se conjuraba porque la decisión dependía de cientos de miles
de trabajadores, y no de dos pequeños grupos. El partido americano
tiene un número comparativo de miembros muy pequeño, y la
discusión ha sido siempre, y sigue siendo, superabundante. Las líneas
de demarcación parecen bastante firmes, por lo menos para el próximo
futuro. En estas circunstancias, un periódico o revista de la oposición
no sería un medio para convencer al partido, sino para desacreditarlo
en el mundo exterior.
La homogeneidad y la cohesión
de una organización revolucionaria propagandística, como
el SWP, deben ser mucho mayores que las de un partido de masas Estoy de
acuerdo en que, en estas condiciones, la IV Internacional no debe de servir
de cobertura a una unidad ficticia, desde la que dos organizaciones diferentes
se dirijan al exterior con teorías programas, "slogans" y principios
organizativos diferentes. En estas condiciones, una escisión abierta
sería mil veces mejor que una unidad ficticia.
La oposición se refiere también
al hecho de que, en cierto momento, tuvimos dos organizaciones paralelas
en el mismo país. Pero podemos admitir semejante situación
sólo en dos casos: cuando la fisonomía política de
uno de los grupos no está clara y la IV Internacional necesita tiempo
para examinarlo: o en caso de que exista un desacuerdo muy agudo sobre
una cuestión muy concreta [como en el caso de la entrada en
PSOP,
etc.]. La situación en EE.UU. es completamente diferente. Tenemos
un partido unido con una tradición importante, y dos organizaciones,
una de las cuales, por su composición social y presiones externas,
plantea, durante un par de meses, un conflicto irreconciliable con nuestra
teoría, nuestro programa, nuestra política y nuestros métodos
organizativos.
Si están de acuerdo en trabajar
con nosotros sobre la base del centralismo democrático, podemos
esperar convencer y ganarnos a los mejores de ellos en la práctica
común (y ellos pueden esperar lo mismo). Pero una organización
independiente, con sus propias publicaciones, sólo puede desarrollarse
en la dirección que marca Burnham. En ese caso, a la IV Internacional
no le interesa lo más mínimo, en mi opinión, garantizarles
una cobertura, es decir, camuflar entre los trabajadores su inevitable
degeneración. Por el contrario, a la IV Internacional le interesaría
forzar a la oposición a tener una experiencia totalmente independiente,
sin la protección de nuestra bandera, y habiendo prevenido seriamente
a las masas contra ellos.
Por lo tanto, el congreso debe formular
una alternativa clara y concisa: o la unidad auténtica sobre el
principio del centralismo democrático (con garantías amplias
y serias para la minoría del partido) o una ruptura abierta y declarada
a los ojos de la clase
trabajadora.
Con mis mejores deseos,
W. Rork (Leon Trotsky)
P. S.-Acabo de recibir la resolución
de Cleveland sobre la unidad del partido. Mi impresión es que la
mayor parte de la oposición no desea la escisión. Los líderes
están interesados en actividades puramente periodísticas,
no en política. Presentaron una resolución sobre la ruptura
con el nombre de "resolución sobre la unidad del partido" para enredar
a sus seguidores. La resolución dice que "las minorías del
partido bolchevique antes y durante la primera guerra mundial" tenían
sus propios periódicos públicos. ¿Qué minorías?
¿Cuándo? ¿Qué periódicos? Los líderes
llevan al error a sus seguidores para camuflar sus propósitos de
escisión.
Todas las esperanzas de los líderes
de la oposición se basan en su capacidad literaria. Se aseguran
unos a otros que su periódico seria mejor que el de la mayoría.
Esta misma era la esperanza de los mencheviques rusos que, como fracción
pequeñoburguesa, tenían más intelectuales y periodistas.
Pero esperaron en vano. Una buena pluma no es suficiente para crear un
partido revolucionario; hace falta una base teórica de granito,
un programa científico, un pensamiento político consistente
y firmes principios organizativos. La oposición, como tal oposición,
no tiene nada de esto; es "lo opuesto" a todo ello Por lo tanto, estoy
completamente de acuerdo en que si quieren presentar las teorías
de Burnham, la política de Schatman y los métodos organizativos
de Abern a la opinión pública, lo hagan en su propio nombre,
sin mezclar al partido ni a la IV Internacional.
W. R.
4 de abril de 1940
Querido camarada Dobbs:
Cuando reciba esta carta, ya estará
avanzado el Congreso, y ya se habrá hecho una idea de si la escisión
es inevitable. Si es así, la cuestión Abern habrá
perdido su interés. Pero en el caso de que la minoría inicie
una retirada, repito mis propuestas anteriores. Es muy importante preservar
el secreto de las discusiones y decisiones del Comité Nacional,
pero en este momento no es de interés primordial. Alrededor del
40 por 100 de los miembros del partido creen que Abern es el mejor organizador
que tenemos. Si se quedan en el partido, no se puede hacer nada, más
que dar a Abern la oportunidad de demostrar sus habilidades organizativas
o comprometerle. En la primera sesión del nuevo Comité Nacional
debe decidirse que nadie tiene derecho a divulgar los asuntos internos
del Comité Nacional, más que éste en conjunto o sus
órganos oficiales (el Comité Político o el Secretariado).
A su vez, el Secretariado concretará las normas del secreto, Si
a pesar de todo se comete una falta, debe abrirse una investigación
oficial, y si Abern es culpable, debe advertírsele públicamente;
si reincide, se le debe eliminar del Secretariado. Este procedimiento,
aunque de momento sea poco ventajoso, es mejor que dejar al organizador
de Nueva York fuera del Secretariado, es decir, fuera del control real
del Secretariado.
Comprendo que esté satisfecho
del Secretariado actual. En caso de escisión, sería el mejor
que podríamos tener. Pero si se mantiene la unidad, no se puede
tener un Secretariado compuesto sólo por representantes de la mayoría.
Probablemente podremos tener un Secretariado de cinco miembros, tres de
la mayoría y dos de la minoría.
Si la oposición vacila, lo
mejor es decírselo informalmente; estamos dispuestos a que Schatman
siga siendo miembro del Comité político y de nuestro equipo
editorial; estamos dispuestos, incluso, a incluir a Abern en el Secretariado;
podemos tener en cuenta otras combinaciones posibles; lo único que
no podemos aceptar es que la minoría se transforme en un factor
político independiente.
He recibido carta de Lebrun, del
CEI. ¡Qué gente más particular! Creen que ahora, en
la agonía del capitalismo, en situación de guerra e ilegalidad,
debe abandonarse el centralismo bolchevique en favor de la democracia ilimitada.
¡Todo está patas arriba! Pero su democracia tiene un significado
puramente individualista: dejadme hacer lo que me dé la gana. Lebrun
y Johnson fueron elegidos para el CEI en base a unos principios, como representantes
de unas organizaciones. Los dos han abandonado los principios e ignoran
por completo a sus organizaciones. Estos "demócratas" actúan
como lanceros bohemios. Si pudiéramos convocar un congreso internacional,
se les expulsaría con toda la razón y ellos lo saben. Pero
al mismo tiempo, se consideran senadores irrevocables... ¡en nombre
de la democracia!
Como dicen los franceses, en tiempos
de guerra hay que tomar medidas de guerra. Esto significa que debemos adaptar
el cuerpo directivo de la IV Internacional a la correlación de fuerzas
real dentro de nuestras secciones. Hay mucha más democracia en esto
que en las pretensiones de senadores irrevocables.
Si se discute este asunto, puede
citar estas líneas como mi respuesta al documento de Lebrun.
W. Rork (Leon Trotsky)
Coyoacan, D. F.
16 de abril de 1940
Querido camarada Dobbs:
Hemos recibido también
los comunicados de usted y Joe sobre el congreso. Tal y como se ven las
cosas desde aquí, hicisteis todo lo posible por mantener la unidad
del partido. Sin embargo, si a pesar de todo la minoría se separa,
sólo nos queda mostrar a cada trabajador lo lejos que están
de los principios de bolchevismo y lo hostiles que son a la mayoría
proletaria del partido. Podré juzgar mejor los detalles de los acuerdos
cuando tenga más información.
Me permito llamar su atención
sobre otro artículo, el de Gerland contra Burnham sobre la lógica
simbólica, la de Bertrand Russell y otros. El artículo es
muy incisivo y, en caso de que la oposición permanezca en el partido
y Schatman en el equipo editorial, debería ser reescrito para "amabilizar"
algunas expresiones. Pero la presentación de la lógica simbólica
es muy buena y muy seria y me parece muy útil, especialmente para
los lectores americanos.
El camarada Weber dedica también
una parte importante de su último artículo al mismo tema.
Creo que esta parte se podría elaborar, como un artículo
independiente para el New International. Tenemos que articular seria y
sistemáticamente la campaña en favor del materialismo dialéctico.
El panfleto de Jim es excelente.
Es el escrito de un auténtico líder obrero. La discusión
estaría justificada, aunque no hubiera producido más que
este documento.
Saludos amistosos para
todos,
W. Rork (Leon Trotsky)