Querido camarada Goldman:
Estoy completamente de acuerdo con
su carta del 5 de febrero. Al publicar la frase de Abern sobre la escisión,
pretendía que él y otros líderes de la oposición
se pronunciasen claramente y sin ambigüedades sobre sus propias intenciones,
no sobre las que atribuyen a los líderes de la mayoría.
Ya he oído el aforismo sobre
los "ciudadanos de segunda categoría". Preguntaría a los
líderes de la oposición, cuando llaman a la mayoría
"la pandilla de Cannon" o "conservadores burocráticos; ¿no
la están tratando también como a "ciudadanos de segunda categoría"?
No puedo dejar de añadir que la susceptibilidad excesiva es característica
de todas las fracciones pequeñoburguesas. Por ejemplo, ignoro si
Schatman, en su Carta abierta, quiere convertirme en ciudadano de segunda.
Me interesan sus ideas, no hacerle el psicoanálisis.
Tengo la sensación de que,
enervados por una serie de errores sucesivos, los líderes de la
oposición se empujan unos a otros a la histeria y luego, para justificar
la histeria colectiva de la fracción, atribuyen a sus adversarios
los designios más siniestros e increíbles. Cuando dicen que
las cartas que hemos cruzado Cannon y yo no son más que un camuflaje,
lo único que se me ocurre es alzar los hombros.
La objetividad marxista es el mejor
tratamiento para la histeria pequeñoburguesa. Seguiremos discutiendo
sobre dialéctica, sociología marxista, la naturaleza de clase
del Estado soviético, el carácter de la guerra, pero no con
el absurdo propósito de provocar una escisión, sino para
convencer a una parte importante del partido y para ayudarles a pasar de
su posición pequeñoburguesa a la proletaria.
Con los mejores saludos
del camarada
Leon Trotsky
18 de febrero de 1940
Querido camarada Goldman:
Un congreso de la minoría
no es más que una reunión informal a escala nacional.
Por lo tanto, no supone un cambio de principio de la situación, Es un
paso más por el mismo camino, un mal paso por el camino de la escisión,
pero no es todavía la escisión. Probablemente habrá
dentro de la oposición dos o tres tendencias respecto a la escisión
y el propósito de la conferencia es unificarlas. ¿Sobre qué
base? Probablemente algunos líderes, en su desesperación,
no ven otra salida que la escisión.
En estas condiciones, una intervención
vigorosa de la mayoría haría más difícil la
tarea de los escisionistas conscientes. Su grupo, o mejor aun, la mayoría
oficial del C. N. o del C. P. podrían dirigir a Cleveland un comunicado
sobre un solo punto, la unidad del partido. Sería mejor no introducir
el tema de la URSS o de la guerra, pues de lo contrario podrían
considerar que se les pone como precondición para permanecer en
el partido el abandono de sus posturas sobre esos puntos. Nada de eso.
Los aceptáis tal como son, si son realmente fieles al partido y
a la IV Internacional y están dispuestos a aceptar, en la práctica,
su disciplina.
Con mis mejores saludos,
Leon Trotsky