Los líderes de la
oposición no han aceptado hasta ahora el debate a nivel de principios
e indudablemente tratarán de evitarlo en el futuro. En consecuencia,
no es difícil imaginar lo que van a decir sobre el artículo
que incluyo. "Hay muchas verdades elementales en este artículo -dirán-,
no las negamos, pero no nos responde las cuestiones "concretas" del momento.
Trotsky está demasiado lejos del partido para poder juzgar correctamente.
No todos los elementos pequeño-burgueses del partido están
con la oposición, ni todos los obreros con la mayoría." Algunos
añadirán que el artículo les "atribuye" ideas que
no han mantenido nunca, etc.
Las "respuestas concretas" que requieren
los de la oposici6n son recetas de un libro de cocina especial para tiempos
de guerra imperialista. No he intentado escribir este libro de cocina.
Pero hemos de ser capaces de llegar, desde nuestro enfoque de principio
de las cuestiones fundamentales, a la solución de cada problema
concreto, por complicado que sea. Precisamente en el problema de Finlandia,
la oposición demostró su incapacidad de abordar cuestiones
concretas.
No hay facciones químicamente
puras. Los elementos pequeño-burgueses se encuentran necesariamente
en cada facci6n y cada partido obrero. El asunto es quién da el
tono. En la oposición, el tono lo dan los pequeño-burgueses.
La inevitable acusación de
que el artículo atribuye a la oposición ideas que nunca ha
formulado se explica por el carácter contradictorio e incoherente
de las ideas de la oposición, que no pueden soportar ni el roce
del análisis crítico. El artículo no "atribuye" nada
a los líderes de la oposición, sólo desarrolla sus
ideas hasta el fin. Naturalmente, puedo observar el desarrollo del debate
sólo desde fuera. Pero los rasgos generales de un combate suelen
verse mejor cuando no se toma parte en él.
Con un amistoso apretón de
manos,
Leon Trotsky
Coyoacan, D. F.