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| Edición electrónica Diciembre 2001 |
Aclaración: Este trabajo fue publicado como prologo del Libro Introducción a la Lógica Dialéctica de George Novack, Editorial Pluma, Buenos Aires, 1973.
Este libro se suma, felizmente, a otros dos publicados este año en nuestro idioma, que tratan sobre el mismo tema: Lógica formal, lógica dialéctica de Lefebvre y Crítica de la Ideología Contemporánea de Della Volpe. De este último autor conocíamos ya Rousseau y Marx , y su aporte y el de sus discípulos a la polémica sobre el círculo concreto-abstracto-concreto . [1] Desgraciadamente, aún no han sido traducidos dos trabajos importantes de esta escuela, como son el libro de Mario Rossi Marx e la dialéctica hegeliana y el del mismo Della Volpe Lógica come scienza positiva . Sin embargo, si tenemos en cuenta que en años anteriores se han publicado varios trabajos de importancia relacionados directa o indirectamente con la metodología marxista, principalmente los de Althusser, una cantidad de libros referidos al estructuralismo y al materialismo histórico y dialéctico, el verdadero boom editorial que constituyeron las obras de Jean Piaget, unidas a las de Goldman, Lucáks, Marcuse y Sartre, que tratan directa o indirectamente de las relaciones entre el marxismo, la epistemología , la sociología y Hegel, no nos podemos quejar.
La obra de Novack que presentamos, como toda la de Lefebvre, se caracteriza por reivindicar la influencia de Hegel en Marx y por tratar de popularizar las enseñanzas más generales de los grandes maestros del marxismo. Pero la de Novack tiene una diferencia con la de Lefebvre: su explicación de la lógica en general y de la marxista en particular parte de y tiene como fin la actividad política y revolucionaria. El une a su profundo conocimiento científico de la materia --en especial de Hegel, Marx, Engels, Lenin y Trotsky--, su condición de militante revolucionario que habla para enseñar o perfeccionar un método de pensamiento en otros revolucionarios Sus ejemplos son sacados de la acción diaria de los militantes para ser llevados a la misma acción. Sus análisis de las distintas etapas de la lógica tienen el mismo objetivo: recuperar o enseñar métodos que son verdaderos y también volverlos útiles para la acción. Lefebvre pretende lo mismo cuando escribe, pero en sus páginas se destaca el intento de ser escuchado principalmente por intelectuales y no por militantes. De ahí que sus ejemplos, como sus normas, sean en general de y para la investigación científica, más que para la actividad política. La importancia de esta última no entra en contradicción, para un marxista como Novack, con la ciencia, ya que el marxismo es la primera y única política científica, que combina un movimiento social (la clase obrera en lucha por el socialismo) con la ciencia, haciendo que la política deje de ser ideología, como lo había sido hasta su advenimiento. En cambio, los ejemplos políticos de Lefebvre, son unos entre tantos, pueden ponerse esos u otros, como si se relacionaran ramas iguales del a saber. Para un marxista consecuente el conocimiento, en esta época, no es una suma de partes, es decir de distintas ciencias, sino una combinación en la que debe predominar el aspecto militante, político-revolucionario. En este sentido, debemos considerar la obra de Novack, inspirada en las mismas fuentes que la de Lefebvre y con muchos puntos de contacto entre sí, como superior.
Las mismas circunstancias que originaron este libro explican su carácter. Las conferencias se efectuaron en el año 1942, casi treinta atrás, después de la división del Socialist Workers Party de Estados Unidos en el que militaba el autor.
En el año 1940 el S.W.P. se divide entre los que están por la defensa de la URSS de todo ataque de un país imperialista y los antidefensistas. En aquella época la URSS había firmado un pacto con la Alemania hitlerista, invadiendo y dividiéndose Polonia con el nazismo. Esta traición de Stalin al internacionalismo y su nauseabunda política, habían provocado la justa indignación de los círculos intelectuales norteamericanos. Pero la indignación los llevó a una caracterización incorrecta de la URSS, que se coló dentro del partido a través de la fracción antidefensista. El problema --hermoso ejemplo de esa forma pequeño burguesa de razonamiento, impresionable, que confunde apariencia con esencia--, era el siguiente: ¿Qué diferencia hay entre Rusia y Alemania o cualquier otro país imperialista, si se ha puesto de acuerdo con el nazismo para invadir Finlandia o Polonia? Ninguna decían los antidefensistas. Una diferencia total, sostenía la otra fracción: Alemania es imperialista; Rusia es un estado obrero degenerado. ¿Cómo se explicaba entonces la contradicción interna de la URSS que, siendo obrera, se ponía de acuerdo con una nación imperialista, para invadir un pequeño país? ¿Y cómo se explicaría también la contradicción entre ambos países, que los llevaría posteriormente a la guerra? La respuesta a estas preguntas planteaba un problema de método, entre otros. Por eso no fue casual que uno de los temas debatidos en la lucha interna del S.W.P. haya sido el de la dialéctica, el único método que podía explicar estas contradicciones: Rusia era un estado obrero, pero degenerado; al igual que un sindicato, era de los obreros, pero su dirección era burocrática, lo que explicaba su política exterior e interior. Y por eso las conclusiones eran diametralmente opuestas. La fracción definida por Trotsky como representante del partido proletario en proceso de formación, daba esta explicación de las contradicciones y sostenía que la URSS debía ser defendida de todo ataque de un país imperialista, como un estado obrero, aunque esto se combinara con el objetivo de sacarse de encima a la dirección burocrática. La fracción antidefensista, pequeñoburguesa en su composición social, no veía las contradicciones, tomaba sólo un hecho --la política exterior de la URSS, en ese momento-- para concluir es imperialista y por lo tanto no tiene que ser defendida.
La última lección de Trotsky a sus discípulos norteamericanos fue justamente esa polémica interna de defensa de la URSS y de la dialéctica. Novack en sus conferencias reunidas en este libro, populariza las enseñanzas de los grandes maestros del socialismo, principalmente Trotsky, respecto a la dialéctica, como una forma de resistir la presión de la intelectualidad norteamericana que seguía aferrada a la forma de pensar tradicional de ese país, el empirismo y pragmatismo anglosajón.
Lo sorprendente en Della Volpe y todos los marxistas citados, exceptuando a Goldman, es que no toman para nada en cuenta la moderna epistemología y psicología del conocimiento, las investigaciones científicas sobre el conocimiento y sus vinculaciones con la lógica formal y la dialéctica. Naville, poco conocido en castellano, es otra excepción a la regla, ya que combina su marxismo de buen cuño con un conocimiento exhaustivo de los nuevos descubrimientos científicos. Desgraciadamente su especialidad no es la lógica ni la epistemología, sino la sociedad de los países industrializados.
Esto de no tener en cuenta el desarrollo científico o estudiarlo pero no darle importancia, es un grave error, ya que el marxismo solidario, está inextricablemente ligado a él. Así cómo Marx no se puede explicar sin su ligazón con Hegel, con el socialismo utópico, la economía inglesa, el movimiento democrático alemán, el movimiento obrero europeo y, posteriormente, la teoría de la evolución de Darwin, hoy día no puede haber marxismo sin tomar en cuenta la psicología y epistemología modernas.
Dentro de estas ciencias, hay una corriente, la de la psicología y epistemología genética de Piaget, que las ha revolucionado. Este genio científico, que no tiene nada que ver intencionalmente con la política, ha llegado a coincidir con el marxismo y la dialéctica debido a. que su base metodológica es, sin saberlo, marxista. Sus investigaciones parten de las siguientes premisas: 1) la explicación de todos los fenómenos, incluido el conocimiento, hay que buscarla esencialmente en la praxis, o actividad considerada genética o históricamente como relación entre un todo organizado social e individual, el hombre, con el medio ambiente; 2) el hombre es la continuación, en un nuevo plano y en un cierto sentido, de la vida biológica; por lo tanto tiene muchos elementos, categorías y leyes comunes con ésta, aunque mucho más desarrolladas y modificadas sus formas, como sus resultados.
La actividad humana , para Piaget, es la forma más o menos sofisticada de que la especie cumpla con la ley biológica de acomodación al medio ambiente y de asimilación de los objetos de éste. Esta ley se cumple a través de conductas estructuradas, ritmos, regulaciones y agrupaciones [2] de operaciones, que tienden a lograr un equilibrio entre el mundo exterior y la organización interna del sujeto. El hombre la lleva a cabo con una plasticidad, riqueza y multitud de medios no conocidos por sus hermanos (las otras especies biológicas), como el trabajo, la técnica, el lenguaje, el pensamiento, el conocimiento científico, el arte, la moral. En el hombre la estructuración es más acentuada que en los animales y tiende a un equilibrio mucho más estable. El conocimiento científico es la máxima expresión, en la conducta humana, de esa tendencia biológica al equilibrio entre la acomodación y la asimilación a través de estructuras, ya que en los conocimientos formales se logran estructuras reversibles.
Piaget sostiene que el conocimiento científico, objetivo, es un tipo especial de actividad Dicho de otra forma, de relación entre el objeto y el sujeto.
Si el conocimiento es una actividad, mejor dicho una construcción, como tal, aún el hecho más empírico, tiene que pasar por el filtro de una coordinación de acciones, es decir por estructuras hechas por el sujeto.
Para una mejor explicación, emplearemos dos términos que Piaget utiliza, aunque en otro contexto: descubrimiento e invención. [3] Nosotros podemos historiar el descubrimiento de la luna. Esa historia será también la de los inventos que nos van permitiendo conocerla cada vez más. Descubrir es asimilarnos algo ya existente. Inventar es hacer, construir lo no existente, aunque con materiales existentes. Entre inventar y descubrir hay una relación estrecha, íntima, aunque son lo opuesto: uno nos lleva a penetrar en lo existente, el otro a crear lo posible, por lo tanto lo nuevo, lo que no existe. Pero el hombre no puede descubrir nada nuevo si previamente no inventa, y no puede inventar si no descubre. Sin el telescopio primero y los cohetes después, jamás hubiéramos llegado a conocer y descubrir la verdadera luna. Este criterio --el de considerar el conocimiento científico como una construcción, como un intermediario dialéctico entre el sujeto y el objeto-- va contra la concepción del conocimiento como copian reflejo de la realidad. Dicho de otra manera, el sujeto no puede establecer una relación directa con el objeto de conocimiento, ya que entre ellos media el pensamiento, que es una estructura que el sujeto construye para lograr esa acomodación y asimilación del objeto. Pero, desde el punto de vista de la experiencia física, en cada uno de sus niveles, por primitivos que sean, la necesidad de tal marco es extremadamente significativa, pues muestra la imposibilidad de una, experiencia pura en el sentido de un contacto directo e inmediato entre el sujeto y los objetos. En otras palabras, todo conocimiento del objeto, cualquiera que sea su naturaleza, es siempre asimilación a esquemas, y estos esquemas llevan consigo una organización lógica o matemática, aunque sea elemental. [4]
Aparentemente, nada hay más evidente, de captación más directa e inmediata, que los objetos que existen en el mundo exterior. Pareciera que con sólo mirar nos queda impreso para siempre que esa fábrica es esa fábrica o aquel camión es aquel camión. Piaget sostiene que esa evidencia es absolutamente falsa, ya que no es inmediata sino construida, un producto largamente elaborado. Sólo la coordinación de múltiples acciones diferentes sobre los objetos reales nos llevan a esa verdad objetiva, la de que ellos existen. Sin desplazarse y manipular los objetos, al mismo tiempo que se los mira, no se habría llegado a construir en el pensamiento la permanencia de esos objetos, es decir, saber que los objetos permanecen aunque no los veamos. De ahí que, para Piaget, el principio aristotélico de identidad sea producto de una formalización de esas coordinaciones de acciones interiorizadas o proposiciones y no una simple evidencia o comienzo inmediato de un razonamiento coherente, contra lo que creía su propio descubridor. Es decir, ese principio es parte, consecuencia o producto de una estructura formal y no puede tomárselo aisladamente, así como en el pensamiento natural la evidencia del objeto es también producto de una estructura o esquema de acciones reales.
Contra la concepción, muy del siglo XIX --Marx incluido-- [5] , de que el pensamiento es una consecuencia del lenguaje, de los sentidos o de la sociedad, Piaget afirma: La inteligencia nació de la acción, e incluso, si se quiere, de la acción polarizada en los sólidos organizados. [6]
El lenguaje, las representaciones y la sociedad amplían en el tiempo y en el espacio las posibilidades del pensamiento, o sea de las acciones interiorizadas, pero nada más. Para Piaget las acciones objetivas del niño se interiorizan con el desarrollo; esas acciones interiorizadas forman el pensamiento. Sin el lenguaje y la sociedad ese niño no podría avanzar ni un paso más allá del nivel del chimpancé, porque lenguaje y sociedad son los soportes indispensables para la interiorización de las conductas o actividades, aunque no son el pensamiento. La sociedad se explica por la actividad, ya que la multiplica al transformarla en una actividad coordinada exteriormente. Esa coordinación exterior, al interiorizarse, va a permitir la objetividad del conocimiento, producto del control social, es decir de los distintos puntos de vista.
La definición de] pensamiento nos lleva de la mano a la del conocimiento, incluido el conocimiento científico, donde se pueden distinguir, desde el punto de vista de los problemas biológicos que plantean, tres formas de conocimiento que son resultado del ejercicio de las funciones cognoscitivas en el hombre, al menos a partir de un determinado nivel de civilización. En primer lugar, tenemos la inmensa categoría de los conocimientos adquiridos gracias a la experiencia física en todas sus formas, es decir, a la experiencia de los objetos o de sus relaciones, pero con abstracción a partir de los objetos como tales: vemos inmediatamente que se trata de una extensión indefinida de las conductas de aprendizaje o de inteligencia práctica, pero con toda suerte de novedades que quedan por explicar. En segundo lugar tenemos la categoría notablemente estrecha, y también muy discutible por lo que, respecta a su extensión real, de los conocimientos estructurados por una programación hereditaria, como es quizás el caso de algunas estructuras perceptivas (visión de los colores, dos o tres dimensiones del espacio, etc.). El carácter restringido de esta segunda categoría plantea inmediatamente un gran problema biológico, por el contraste con la riqueza de los instintos en el animal. En tercer lugar, tenemos la categoría, tan extensa al menos como la primera, de los conocimientos lógico-matemáticos, que llegan a ser rápidamente independientes de la experiencia y que, aunque procedan de ella al principio, no parece obtenerse de los objetos como tales, sino de las coordinaciones generales de las acciones ejercidas por el sujeto sobre los objetos. [7]
Partiendo de este análisis, Piaget divide a las ciencias en dos grandes grupos: las formales y las objetivas. La lógica formal y las matemáticas son las primeras, porque derivan de las acciones del sujeto; la física, la biología, la sociología y la psicología las segundas, porque captan al objeto o al sujeto, el hombre, pero como objeto de conocimiento.
Entre las ciencias no hay una relación lineal, sino circular y en espiral, consecuencia de que el conocimiento científico no es nada más que una expresión más de la relación del hombre con el medio a través de su praxis o actividad. Las primeras ciencias son las matemáticas y la lógica formal porque son las más próximas y fáciles de abstraer por el hombre, ya que surgen de sus propias actividades. La física, la biología, la sociología y la psicología van surgiendo posteriormente por estar más alejadas del hombre, como objeto científico. Pero la psicología explica a la lógica y a las matemáticas, así como la sociología y la biología dan los elementos para comprender a la psicología, la química a la biología y la física a esta última, siendo las matemáticas las que sirven para explicar a la física, como lo demuestra la física matemática, y así tenemos el círculo, que va del sujeto al objeto. Según Piaget, cuanto más grande o pequeño es el objeto, es decir cuanto más sale de los marcos de la observación, mayor es la intervención de las estructuras interiorizadas del hombre, en este caso las matemáticas, para comprenderlo. Es decir, más formal es el conocimiento. Cuando el objeto es observable o manipulable mayor es el sol de la experiencia en su conocimiento. No se trata de resumir ahora los sesenta años de investigaciones de Piaget, a los que habría que agregar los de sus colaboradores, sino de tomarlo en cuenta para considerar las distintas interpretaciones críticas de la lógica marxista.
Della Volpe, en uno de sus cursos, al insistir en que hay una lógica y sólo una --la experimental descubierta por Galileo-- está sintetizando su posición y la de su escuela: quiere decir que no hay, en fin, más que una ciencia, porque no hay más que un método o sea una lógica: la lógica materialista de la ciencia experimental galileana o moderna, despojada, se entiende, del platonismo más o menos matematizante que es la base filosófica de la ciencia de cada científico burgués, de Galileo a Einstein. [8]
¿Cuál es entonces la peculiaridad del marxismo, si en lógica ya todo ha sido dicho desde Galileo? Uña deontología, afirma Rossi, el más lúcido discípulo de Della Volpe. Es decir, la lucha por el socialismo o, dicho de otra forma, el transformar en parte del método un deber ser. Ya tenerlos el nombre y apellido del verdadero método de Marx: galileísmo moral. Donde, repetimos, varían las técnicas de búsqueda, pero no hay más que una lógica: la lógica materialista de la ciencia moderna. Y esto bien puede decirse también del galileísmo moral peculiar al marxismo (eso significa que la ciencia moral es sin excepción ciencia en el sentido más riguroso, citandoanteriormente la palabra de Stalin): y decimos galileísmo Para señalar la contradistinción como método, no solo del idealismo y su hipostasis, sino también del positivismo con su idolatría de los hechos y la relativa, baconiana, repugnancia a la hipótesis. [9]
Si queremos mayor abundancia de datos sobre ese galileísmo moral característico del marxismo nos enviarán al círculo concreto-abstracto-concreto que, según ellos, es el método que Marx precisa como suyo en El Método de la Economía Política .
Con ropaje marxista y una masa de citas, esta escuela quiere rebajar el marxismo, apresurémonos a decirlo, a uno de sus momentos: el empirismo experimental.
El conocimiento de la realidad avanzó en forma colosal a partir de la invención del método experimental descubierto por Galileo Galilei. Este se basa, al igual que el de Aristóteles, o Bacon, en la observación, en los sentidos, aunque controlados por medidas, hipótesis y observaciones precisas, de laboratorio, determinadas, en contraposición a la pasividad o taita de esos controles por parte de los otros métodos citados basados en la observación. Pero hay métodos de conocimiento superiores a la observación directa, a los sentidos, como son las teorías o explicaciones causases. Por simple observación jamás sacaríamos la teoría de la relatividad, ni ninguna de las otras grandes teorías del conocimiento moderno.
Della Volpe no se cansa de insistir en que la base de todo conocimiento son las sensaciones, percepciones, de los sólidos o la unidad. En cuanto a Aristóteles, queda sobre todo establecido: l) que la no contrariedad de la verdad tiene su primera raíz en el acto de percibir, o sea en el conocimiento que ya es la sensación en acto: en cuanto la actualidad de ésta expresa la naturaleza disyuntiva de cada actualidad mediante aquella inmutabilidad de la cualidad sentida que, siendo 2) que el axioma nada hay en el intelecto que primero no esté en los sentidos asume un significado bien radical, si ello va relacionado con, la génesis del mismo principio lógico: como muestra la infalibilidad reconocida de la sensación en razón a l a unidad numérica o unicidad o singularidad o puntualidad de la cualidad material sentida : respecto a lo cual es de suponer como derivativa aquella determinación que hace actual, efectivo, al pensamiento; por lo cuál se ha dicho que cada palabra significa alguna cosa, así alguna cosa de único (subrayados nuestros). [10]
Aquello antieleático de la teoría citada ya vista, que concluye haciendo de la no contradicción un principio indudable por cuanto concierne a los sentidos y el conocimiento discursivo o intelectual se funda sobre el conocimiento ya dado por aquél (bajo la forma se puede decir, de un acto positivamente intuitivo). [11]
Esta adoración de los sentidos es propia del empirismo y de los experimentalistas que son empiristas, como Della Volpe, que ignoran, como dice Piaget, El hecho esencial del cual conviene partir [que es) el de que ningún conocimiento, ni siquiera perceptivo, constituye una simple copia de lo real, puesto que supone siempre un proceso de asimilación a estructuras anteriores,y Por lo contrario, una ciencia experimenta¡ es una ciencia para la cual la experimentación constituye una condición necesaria del saber. Pero esto no significa que esa condición sea suficiente pues puede ser combinada con otros procedimientos cognitivos, como la deducción matemática. Tampoco significa que se interprete la experimentación sobre la base del modelo empírico de la experiencia, pues la experimentación nunca se reduce a una simple lectura, sino que contiene una parte de estructuración que interviene en las actividades del experimentador y en las interpretaciones de los datos aparentemente más inmediatos. [12]
Ya Darwin advertía: toda observación debe estar en pro o en contra de algún punto de vista, para que pueda prestar algún servicio.
Temeroso de las estructuras matemáticas, que los experimentalistas incorporan a la observación para mejor interpretar el fenómeno, Della Volpe se asusta de la tendencia matematizante de los científicos, como una tendencia platonizante, aunque considera a las matemáticas como elemento constitutivo esencial en la elaboración formal de las leyes físicas en general. [13]
El error de Della Volpe es creer que el conocimiento sale de los sentidos y no de las acciones de los hombres; no advierte que a las lógicas primarias, basadas en la observación-construcción de los conocimientos, les ha seguido la elaboración de una nueva lógica de la construcción a partir de abstracciones y no de observaciones es decir, una fógica mucho más rica. Los fundadores de esta nueva lógica que pone el acento en la construcción, por ser mucho más libre al independizarse en gran medida de la observación, son Hegel y Marx, aunque es la lógica implícita de todas las ciencias modernas ya puestas sobre sus pies.
Es por eso que Della Volpe y sus discípulos ignoran el aporte de Hegel y Marx a la lógica y ciencia moderna: que lo primero en el conocimiento, su base, no son los sentidos, sino la praxis, la actividad del pensamiento, las estructuras que éste se da. Para el marxismo la praxis no sólo es criterio de verdad, como lo indica la famosa tesis II sobre Feuerbach, y razón de ser de un deber (transformar el mundo), como lo señala la no menos célebre tesis XI del mismo traba o, que tanto gustan citar los dellavolpianos, sino base de sustentación del conocimiento. Para el marxismo, la actividad, la praxis, es la fuente primera del conocimiento, el criterio de verdad y el gran transformador del mundo. Es todo ello y no sólo, como quieren los dellavolpianos, razón de ser una obligación moral o, como quiere Hegel, sólo constructor de conocimientos y por esa vía de la propia realidad.
Ese olvido de la actividad los hace definir y precisar mal su categoría fundamental del conocimiento: la abstracción determinada.
Que el círculo metódico, corolario del postulado crítico de la materia, se revela como una, dialéctica de abstracciones determinadas o históricas, justamente, como dialéctica analítica o científica. [14] Y, en fin, método dialéctico propio en cuanto veremos-- es método lógicohistórico de abstracciones determinadas. [15] Así resume Della Volpe la esencia de su método, que es la abstracción determinada. Esta abstracción parte de lo concreto, de lo observable en ciencias de la naturaleza o de un momento histórico preciso en ciencias humanas.
Della Volpe tiene razón cuando piensa que la abstracción determinada, basada en la observación y en los sentidos, como históricamente en una época determinada, sirven al conocimiento. Pero comete dos errores: no se da cuenta de que esa abstracción es un producto de la actividad, de las estructuraciones del sujeto, combinada con la observación o la consideración de un momento histórico; ignora olímpicamente otros tipos de abstracciones diferentes que enriquecen aún más el conocimiento. Define mal la abstracción determinada e ignora abstracciones de mayor importancia.
Es Piaget quien ha precisado mejor el verdadero carácter de la abstracción determinada al señalar: Ciertamente, las cualidades así abstraídas [ ] corresponden a relaciones perceptivas y podría sostenerse que también dan lugar a una abstracción a partir de la percepción y a partir del objeto mismo. Pero, tanto en este caso como en otros, hay más en la noción (abstracta) que en la percepción, es decir, que la abstracción consiste en agregar relaciones al dato perceptivo y no sólo en extraerlos. Reconocer la existencia de cualidades comunes, tales como cuadrado o redondo, grande o pequeño, chato o de tres dimensiones, etc., equivale a construir esquemas relativos a las acciones del sujeto tanto como a las propiedades del objeto: un cuadrado (material) es una figura cuyos cuatro lados o ángulos son igualables en el objeto, pero que sólo llegan a ser iguales una vez igualados (en acciones de medir o mentalmente) por la actividad del sujeto. De una manera mucho más general, las cualidades comunes sobre las cuales se funda una clasificación son comunes en la medida en que los objetos se prestan a esta puesta en común. La abstracción es así función de una actividad [16] .
La abstracción a partir de los objetos percibidos, que llamaremos abstracción empírica (en la hipótesis de que los objetos no perceptibles son producto de operaciones) que consiste simplemente en extraer de una clase de objetos sus caracteres comunes (por combinación de la abstracción y de la generalización solamente) [17] .
Pero el mismo Piaget señala que hay otro tipo de abstracción, la constructiva: una cosa es tomar los objetos percibidos como poseedores del carácter x para reunirlos sin más trámites en una clase que sólo posea ese carácter x, lo cual constituye entonces un proceso que denominaremos de abstracción y de generalización simples (el que invoca el empirismo clásico), y otra cosa es reconocer en un objeto un carácter x para utilizarlo como elemento de una estructura diferente de la de las percepciones consideradas, que entonces designaremos con el nombre de abstracciones y generalizaciones constructivas. [18]
Pero no sólo existe la abstracción simple y la constructiva, sino una tercera abstracción, la reflexiva, que también es constructiva. que es la que nunca se ha apoyado en la percepción y sí solamente en las acciones del sujeto para sus construcciones: consiste en extraer de un sistema de acciones o de operaciones de nivel inferior ciertos caracteres cuya reflexión (en el sentido físico del término) asegura sobre acciones u operaciones de nivel superior, pues sólo es posible adquirir conciencia, de los procesos de una construcción anterior por medio de una reconstrucción en un nuevo plano. [19]
Como vemos, al considerar el conocimiento como una construcción aparecen distintos tipos o etapas de esa construcción con sus abstracciones correspondientes, de primero y segundo grado en relación al objeto, y la reflexiva, paralela a las otras dos, relacionada a las acciones del sujeto. La construcción basada en la observación, origina la abstracción empírica, simple o dellavolpiana: la basada en abstracciones de cualquier grado pero sacadas directa o indirectamente de los objetos, da lugar a la directamente constructiva; las que se apoyan en las acciones del sujeto son reflexivas, toman sus elementos de sus propias construcciones y no del objeto. La combinación de todas estas abstracciones y principalmente de las dos últimas nos da herramientas lógicas mucho más útiles que la más pobre de ellas: la abstracción determinada o empírica.
La incomprensión de los distintos tipos de abstracciones logrados por la construcción del conocimiento, le impide a Della Volpe entender a Marx en El Método de la Economía Política .
Della Volpe habla de un solo método concreto-abstracto-concreto, cuando Marx describe dos, que son justamente las mismas dos abstracciones que señala Piaget, aunque sin la precisión de este último. Marx dice que cuando se estudia la economía de un país, se examina en un principio la población Parece correcto ( Es scheint dasd Richtige ) comenzar con una base efectiva como lo real y concreto, como ocurre en la economía con la población. Pero esto es un errar. La población es una abstracción , si no tomo en cuenta, por ejemplo, las clases de las cuales se compone. A su vez, estas clases no tienen ningún sentido si ignoro los elementos sobre los cuales se apoyan, por ejemplo, el trabajo asalariado, el capital, etc. Estos suponen el cambio, la división del trabajo, los precios, etc. El capital, por ejemplo, no es nada sin el trabajo asalariado y lo mismo ocurre con el valor, el dinero y el precio, etc. Si por lo tanto yo comenzara simplemente por la población tendría una representación caótica del todo. Pero si yo procediera por un análisis cada vez más avanzado, obtendría conceptos mas y más simples: partiendo del concreto representado pasaría a abstracciones cada vez más sutiles para llegar a las categorías más simples. En este punto deberíamos rehacer el viaje en sentido inverso para arribar de nuevo, por fin, a la población. Pero esta vez, no tendré una caótica representación del todo, sino una rica totalidad de determinaciones y de, relaciones complejas. El primer camino es ( Der erste Weg ist ) el que la economía política adoptó en sus comienzos históricos. Desde que estas categorías han sido más o menos elaboradas y abstraí das, comienzan los sistemas económicos, que, partiendo de nociones simples como el trabajo, la división del trabajo, la necesidad, el valor de cambio, se elevan. hasta el estado, el cambio entre las naciones y el mercado mundial. El último es ostensiblemente el método científico correcto. (Das letztreiíst offenbar die wissenschaftlich richtige Methode). Lo concreto es concreto porque es una síntesis de numerosas determinaciones, es la unidad de lo diverso. Para el pensamiento es un proceso de síntesis y un resultado y no un punto de partida (nicht als aufjossung), aunque es el real punto de partida y también de la intuición sensible y la representación. [20]
Repitamos, para Marx hay dos métodos, no uno solo, el primer camino y el último método que es ostensiblemente el científico correcto. Por otra parte, para el pensamiento científico, que hace sistemas, lo concreto, lo real, no es el punto de partida aunque sí lo es en la realidad y en la intuición sensible.
Estas dos formas de trabajar del pensamiento, estos dos niveles de abstracción, no anterior a la ciencia moderna y el otro que la funda, escapan al análisis de Della Volpe, que ignora a Piaget e interpreta mal a Marx. Dejamos para otra parte de este prólogo el análisis de lo más sustancial de este trabajo de Marx, de lo cual Della Volpe no se da por enterado: el concepto piagetiano de construcción y producción del conocimiento.
De ahí que ni Della Volpe, ni sus antagonistas en la conocida polémica, hayan podido responder correctamente al problema planteado de la marcha del conocimiento. Esta consiste, sencillamente, en ir de una construcción a otra, de una estructura más simple de pensamiento a otra más compleja. Por eso Della Volpe jamás podrá entender por que Marx dice, por un lado, que la población es lo concreto representado y, al mismo tiempo, que, como arranque del conocimiento, es una abstracción. Porque si lo concreto es el producto final de un razonamiento, su iniciación es lo abstracto, aunque los dos son productos, ya que la iniciación, a su vez, ha sido un producto anteriormente elaborado, así como lo concreto logrado va a ser a su vez una abstracción para futuros razonamientos o construcciones. Dicho de otra forma: abstracto y concreto son términos relativos y no absolutos. Todo inicio es abstracto en relación al resultado, que es lo concreto. Pero como ese concreto será un nuevo inicio, será abstracto en relación al nuevo resultado.
El autor que estamos criticando no sólo ignora que para Marx hay dos métodos de conocimiento del objeto (y no uno solo, el concreto-abstracto-concreto), sino también que la epistemología junto con la psicologia moderna han descubierto uno nuevo: el hipotético-deductivo, que ya no trabaja construyendo sobre abstracciones sacadas de la realidad o de la actividad, sino sobre posibles, hipótesis. La psicología del conocimiento advirtió que los adolescentes entre los 12 y 15 años, comienzan a utilizar una nueva forma de pensar, la hipotética deductiva. [21] Estudiando el desarrollo de las ciencias descubrió un paralelismo estrecho, aunque no total, entre el desarrollo natural de la inteligencia y el de las ciencias. Esta lógica es la de las grandes teorías de la ciencia moderna. Si Della Volpe ignora a la psicología genética de la inteligencia, ésta no lo ignoraría a él. Creemos que clasificaría su método de la abstracción determinada como un buen ejemplo de pensamiento de niño de entre 8 y 10 años. No estaría en mala compañía, ya que Bergson y otros ilustres filósofos están más atrasados aún, entre los 4 y 6 años de edad mental.
Este nuevo método no se caracteriza por la mera utilización de los posibles. Estos surgen en toda acción interiorizada, como previsión del resultado. El pensar, antes de que una acción se lleve a cabo, en su posible resultado, crea dentro del pensamiento una nueva categoría: el posible o hipótesis. Este posible está al principio íntimamente ligado a una observación, una acción o un pensamiento (lo que es lo mismo, ya que son acciones, interiorizadas o no). Son hipótesis ligadas al aquí y al ahora, dominadas y supeditadas a la acción. Por eso en la vida diaria, quienes no han. llegado al pensamiento hipotético-deductivo, limitan a formular una o dos hipótesis (es posible que el domingo venga a visitarme Carlos). El nuevo método se caracteriza justamente por independizar las hipótesis de la observación o la acción más o menos inmediata, para elevarlas a una estructura o sistema de conjunto, de ligazón entre muchos posibles con abstracciones sacadas de la observación o de construcción con esas abstracciones.
Un ejemplo hará más comprensible este salto en la forma del pensamiento. Algunas personas, como ya hemos dicho, sólo se plantean es posible que el domingo venga a visitarme Carlos r)ero otros que razonan mucho más, hacen estructuras de posibles, como por ejemplo, si el domingo no hay fútbol porque llueve o el partido en el que juega el equipo favorito de Carlos, juega fuera de Buenos Aires, o si su señora quiere venir a visitar a mi señora, es posible que Carlos venga a visitarme. Si no viene a visitarme, seguro va al fútbol.
A lo mejor Carlos viene a visitarme por alguno de los posibles o por una combinación de ellos, como también es probable que Carlos ni vaya al fútbol ni venga a visitarme. Si así fuera sería porque no he tomado otros posibles o abstracciones ciertas de la conducta de Carlos, como, por ejemplo, que cuando anda muy bien con su señora hace lo que ésta quiere y que a ella le encanta ir al cine o quedarse a ver televisión en su casa. Esto último es lo que justamente hizo. Este error será un producto de que mi sistema de posibles no era suficiente, ya que debí haber agregado que era posible que su señora, lo quisiera venir a visitarme y sí ir al cine o quedarse a ver televisión.
Como lo demuestra este ejemplo, sacado del pensamiento natural y no de la lógica de las proposiciones que estudia Píaget con sus cuatro transformaciones, con esta nueva lógica, las relaciones entre lo real y lo posible se invierten: con la empírica-experimental lo posible era un momento de lo real, con la nueva lógica lo real es un momento de lo posible. La realidad (que Carlos se quedará en su casa a ver televisión) es sólo uno de los posibles que hemos trabajado.
Lo importante es que, a un nivel determinado del desarrollo del pensamiento y de la ciencia, aparece la lógica de los posibles o hipotética deductivo, como antes tuvimos la de los observables y después la de la construcción de lo concreto con abstracciones, que no es otra que la construcción de sistemas hipotéticos, combinando abstracciones con hipótesis.
El campo de la ciencia se abre a los posibles articulados en sistemas estructuras que la hacen inmensamente rica, llena de posibilidades. Ya no se trata de si mañana veré a mi amigo, sino de muchas posibilidades combinadas entre si que me darán la explicación de la acción de mi amigo.
Quien vislumbró esta nueva lógica ¡cuándo no! fue Hegel, que le dedica un subcapítulo especial en su Gran Lógica, aunque también hizo un mal uso de ella: en lugar de científica la hizo especulativa. Es que, librada y limitada a sus propias fronteras, sin combinarse con los otros métodos y con la práctica, con la realidad, origina la especulación. Combinada con la práctica y los otros métodos se transforma en la más formidable herramienta del conocimiento. Para ello los posibles que entran en sus estructuras tienen que ser sacados del desarrollo de las ciencias, es decir, de las abstracciones de la observación, de la construcciones con abstracciones y de anteriores sistemas de posible o hipotético-deductivos llevados para su corroboración a la práctica y a la realidad.
Este método es el que le ha permitido a la física progresar de la de Galileo Galilei a la cuántica y a la de la relatividad de Einstein. Es el que creemos deben aprender los dellavolpianos para saltar de sus actuales 8 años mentales a los 15 requeridos por el nivel científico normal es decir, hipotético-deductivo.
La escuela de Della Volpe lleva un ataque despiadado contra Hegel y su dialéctica por varias razones: no se plantea transformar el mundo y no tiene nada nije ver con la dialéctica marxista, con las contradicciones como --según ellos-- las toma Marx.
Para esta escuela hay dos contradicciones en la realidad. Una, presente, la contradicción problemática y otra resolutiva, a lograrse. Daremos un ejemplo para que se nos entienda En el presente hay una bien determinada contradicción problemática y negativa, por ejemplo, la siguiente. el verdadero limite de la producción capitalista es éste: que la producción (social) es sólo producción para el capital (privado, burgués). [22] Esta contradicción real origina una solución que es un opuesto contradictorio, es decir, lo opuesto del lado negativo de la contradicción (el capital privado, el burgués) que es el socialismo En el presente hay una contradicción que se soluciona manteniendo el lado positivo de ella (la producción social) y oponiendo la producción para la sociedad (el socialismo), a la producción para el burgués.
Esta concepción de los contradictorios como entes, separados, como abstracciones determinadas que se repelen, va unida a una denuncia de las contradicciones hegelianas por apriorísticas y, lo que es más importante, por ser parte de una unidad o un todo. l a no contradicción o determineidad del pensamiento y del conocer, que Hegel, ebrio digamos, con la unidad divina absoluta de la idea, ha negado dogmática pero coherentemente, en cuanto principio de lo múltiple y del análisis, y ha totalizado o sea, superado, en el principio sintético abstracto de la divina y unitaria autocontradicción de la idea (= contradicción hegeliana propiamente dicha). [23]
Pero justamente ese es el mérito de Hegel y de Marx: haber metido lo múltiple y el análisis en el todo, en la síntesis, haber demostrado que las contradicciones se producen dentro de un sistema, de un todo equilibrado que necesariamente va a una crisis, a un desequilibrio En la contradicción dellavolpiana no hay unidad, relación, no son polos de un todo, porque son contradicciones entre objetos o entes. El secreto de la dialéctica hegeliano-marxista es la relación orgánica. Las contradicciones están en tina relación, unidad o totalidad determinada. Descubrir esa relación y su dinámica determinada es la tarea de la dialéctica marxista y donde se diferencia no sólo de la abstracción determinada de Della Volpe, sino de las relaciones y totalidades abstractas de Hegel.
Es curioso pero Della Volpe y sus discípulos jamás citan la contradicción fundamental de la sociedad capitalista (burguesía-proletariado) o del actual momento (revolución-contrarrevolución), para esconderse en otras contradicciones más abstractas como la ya citada de producción social-propiedad capitalista. El régimen capitalista es un régimen, no dos regímenes, que tiene en su seno varias contradicciones que lo alimentaron, lo desarrollaron y lo están llevando a su tumba: relaciones de producción capitalistas-colosal desarrollo de las fuerzas productivas; propiedad privada de los medios de producción-producción social; burguesía-proletariado; países imperialistas-países coloniales. Es inconcebible el régimen capitalista sin esas contradicciones. Quién descubrió que en toda unidad hay un todo de relaciones contradictorias fue Hegel. Y algo más: que el movimiento, la historia de todo, se explica justamente por ser una unidad contradictoria.
La enciclopédica ignorancia de Della Volpe se refleja en un lapsus: dedica páginas y más páginas, con un vocabulario abstruso, a señalar la contradicción, sin detenerse en el hecho de que esa contradicción (producción social) con el polo negativo no es del polo positivo (apropiación capitalista), como cree y señala, sino que ambos polos lo son de una realidad mucho más rica, la sociedad capitalista. Como lo había previsto Hegel, toda contradicción o diferencia lo es de una totalidad, unidad, porque es una relación. Las contradicciones fundamentales son tan esenciales a la unidad-totalidad que si las superamos, destruimos, o hacemos que desaparezcan, por ello mismo desaparecerá la unidad o totalidad de que se trata.
Della Volpe tiene razón en criticar a Hegel, porque no ve que las contradicciones son agudas, trágicas. Pero esto obedece al descubrimiento específico de Hegel: las contradicciones del conocimiento, del pensamiento y cuando son las del mundo real sólo como conceptos. Verdaderamente en el mundo de los conceptos, de la elaboración del pensamiento, las contradicciones son menos agudas que en la realidad. Pero el mérito de Hegel, que Della Volpe ni ha entrevisto, es el de haber sido el primero que unificó la contradicción en una identidad como totalidad y gracias a eso motorizó lo idéntico-totalidad, lo puso en movimiento hacia su destrucción y superación en otras totalidades, aunque. lo limitó a las del conocimiento. [24]
No es raro que Della Volpe considere a Aristóteles, Galileo Galilei, la tentativa de Kant de tomar el principio de no contradicción como principio de la experiencia y, por último, los análisis, por ejemplo, de Dewey y de su escuela filosófica de inspiración en parte galileana, junto con el Marx dellavolpianamente interpretado, como los maestros o mejores expositores del verdadero método científico. Esta ponderación la hace extensiva a los positivistas lógicos modernos, aunque sin solidarizarse completamente con ellos, como hace con Dewey.
En contraposición a esas ponderaciones o filiación, niega toda importancia metodológica al racionalismo y al idealismo (Descartes, Leibniz, Kant y Hegel). La única excepción la hace con el Kant reivindicador del principio de la experiencia.
Hay que reconocer la consecuencia de esta escuela, ya que elimina de su historia de la lógica todo lo que no sea empirismo, conocimiento basado en los sentidos. Tanto Dewey como los positivistas lógicos, son justamente los grandes adoradores contemporáneos de la empiria. Della Volpe bien podría haber aprendido algo de sus admirados filósofos soviéticos, que aseguran de los positivistas, algo que podemos extender a los empiristas-experimentalistas: Es indudable que existe cierta relación del positivismo con las ciencias naturales, pero esta relación es muy particular. :Podríamos decir que el positivismo utiliza al mismo tiempo los progresos y las dificultades de la ciencia Internamente no hay ligazón genética entre el positivismo y las ciencias naturales En general todos los positivistas se nos muestran negando la posibilidad del conocimiento de la esencia de la cosa y el relativismo de lo absoluto, desde el ángulo de la propaganda subjetiva idealista, disimulada bajo la cháchara de la superación del idealismo y materialismo unilateral. [25]
Pero, justamente, el mérito de Descartes, Leibnitz, Kant y Hegel es el de haber sido los descubridores del rol del pensamiento como constructor de conocimientos, contra las teorías estáticas de los antiguos (Platón y Aristóteles) o de los sentidos de Aristóteles, Bacon y Galileo (aunque éste está entre las dos épocas). En lo que sigue tendremos oportunidad de detenernos en la historia de las diferentes teorías del conocimiento y las lógicas que originaron. Lo importante, por ahora, es subrayar que los dellavolpianos no sólo niegan categóricamente a Hegel, sino a todos los filósofos que descubrieron el rol activo, constructor, del pensamiento, incluyendo a Marx, que dice categóricamente: De ahí que el lado activo , fuese desarrollado de un modo abstracto, en contraposición al materialismo, por el idealismo, el cual, naturalmente, no conoce la actividad real sensorial, en cuanto tal. [26]
A Della Volpe le pasa con Hegel y la dialéctica marxista (heredera de Hegel) lo mismo que con Piaget: él no la comprende --extasiándose ante el empirismo o positivismo--, pero ella sí comprende su aporte relativo. Como ya hemos demostrado, el pensamiento que se apoya en los sentidos o en una situación histórica determinada es fuente de conocimientos valederos, es un momento importante pero no es el único método, ni agota la lógica marxista. También es correcta la crítica de Della Volpe cuando dice que la mera combinación de abstracciones no demuestra nada por sí sola, como creía Hegel, pero eso no anula el descubrimiento capital de este genio.
Todas las corrientes revisionistas modernas atacan a Engels en nombre del marxismo. Lo acusan, principalmente Sartre y Della Volpe, de haberse apartado de Marx, por haber generalizado las leyes de la dialéctica a toda la naturaleza [27] y, por ello, de hegeliano.
El problema de la coincidencia o no coincidencia entre Marx y Engels, debe analizarse, a nuestro entender, tomando en cuenta la división de tareas entre ellos [28] y llevando a cabo una lectura cuidadosa de los textos y correspondencia de Marx, lo que no han hecho los autores que criticamos.
Esto nos permitirá, además de liquidar la cuestión sobre Engels, acercarnos al verdadero pensamiento del propio Marx.
Tanto Marx como Engels reivindican en Hegel al descubridor de dos nuevos conceptos lógicos que abarcan todos los fenómenos naturales y humanos: no existe la unidad pura, ya que se trata siempre de una totalidad de relaciones y todo es un proceso histórico. Engels dice: Todo es célula. La célula es el ser-en-sí-mismo de Hegel, y su desarrollo sigue exactamente el proceso hegel lano, acabando por terminar en la idea; esto es, en cada organismo completo otro resultado que (habráaga4ado al viejo Hegel es, en física, la correlació de fuerzas, la ley de que en condiciones dadas, la fuerza mecánica (producida, por ejemplo, por la fricción), se transforma en calor, el calor en luz, la luz en afinidad química, la afinidad química (por ejemplo en la pila voltaica) en electricidad, la electricidad en magnetismo. Lo cierto es que la fisiología comparada le inspira a uno un desprecio enorme por la exaltación idealista del hombre sobre los demás animales. [29]
Acerca de la concordancia del hombre con la naturaleza, Marx dice: En su producción, el hombre sólo puede proceder como procede la misma naturaleza, es decir haciendo que la materia cambie de forma. Y en una nota aclara su concepto citando a otro autor que señala: Los fenómenos del universo, ya los provoque la mano del hombre, ya se hallen regidos por las leyes generales de la naturaleza, no representan nunca una verdadera creación de la nada, sino una simple transformación de la materia. Cuando el espíritu humano analiza la idea de la reproducción, se encuentra siempre, constantemente, como únicos elementos con la operación de unión y separación. [30]
No sólo se ve aquí que Marx coincide con Engels, sino que además, esta es una genial anticipación a los descubrimientos de la epistemología moderna (las categorías de reunión y separación en la construcción del pensamiento).
¿Qué queda del Marx de Sartre y Della Volpe, el que discrepaba con la unificación que hacía Engels de las leyes de la naturaleza y del hombre?
Partimos ya del presupuesto de que al ignorar a Engels, Marx es el segundo ignorado o no comprendido. Pero hay más. Con una audacia literaria incomparable Sartre describe las relaciones de la ciencia moderna con la dialéctica: Hasta ahora el método dialéctico todavía no ha intervenido verdaderamente para interpretar los hechos materiales del organismo. [31] Se dirá, puede ser que la hipótesis metafísica de una dialéctica de la naturaleza es más interesante porque sirve para comprender el pasaje de la materia inorgánico a los cuerpos organizados y la evolución de la vida en el globo terráqueo. Es verdad. Solamente señalaré que esta interpretación formal de la vida y de la evolución no será más que un sueño piadoso en tanto que los sabios no tengan los medios de utilizar como hipótesis directriz la noción de totalidad y la de totalización. No sirve de nada decretar que la evolución de las especies o que la aparición de la vida son momentos de la dialéctica de la naturaleza en tanto que ignoremos como la vida ha aparecido y cómo las especies se transforman. Por el momento la biología, en el dominio concreto de sus investigaciones, continúa siendo positivista y analítica., Puede ser que un conocimiento más profundo de su objeto le de, por sus contradicciones, la obligación de considerar al organismo en su totalidad, es decir, dialécticamente , y de encarar todos los hechos biológicos en su relación de interioridad. Puede ser pero ello no es seguro. [32]
Sin embargo, y aunque Sartre lo ignore, los biólogos desde mediados del siglo pasado han utilizado como hipótesis directriz la noción de totalidad y han podido explicar cómo las especies se transforman. Dice Francois Jacob: Para Darwin, un ser vivo, desde su nacimiento, forma parte de este inmenso sistema organizado, que constituye la tierra con todo lo que tiene. La selección natural representa un factor de regulación que mantiene el sistema en armonía. Se considera, hoy día, que un sistema de este tipo, no se puede perpetuar más que en la medida en que los bucles de los feedback o de retroacción vienen automáticamente a ajustar el funcionamiento. La evolución deviene entonces el resultado de la retroacción ejercida por el medio sobre la reproducción. [33] Y respecto al organismo también insiste en el carácter de totalidad descubierto por Darwin y Wallace: Aquello que da sus propiedades a los seres, es un juego de relaciones que une secretamente las partes para que funcione el todo. Es la organización escondida detrás de la estructura visible. Entonces va a poder aparecer la idea de un conjunto de cualidades particulares a los seres, que el siglo XIX llamará vida. [34] La forma de los seres, sus propiedades, sus caracteres, son entonces sometidos a una regulación interna de este sistema, al juego de las interacciones que coordinan la actividad de los elementos. [35]
Por ello no es casual la admiración de Marx por Darwin, en quién veía a un científico que había descubierto en biología leyes parecidas a las suyas en economía.
Desde Darwin en adelante, los conceptos de totalidad y evolución son los dominantes, ya sean aplicados consiente o inconscientemente. El mérito de Engels es el de haber sido el primero que, junto con Marx, exigió a las ciencias la utilización de esos dos conceptos, los cuales por sí solos, no hacen avanzar un sólo milímetro la investigación, pero que combinados con ella, son los únicos que permiten interpretar coherentemente los descubrimientos.
Las investigaciones han demostrado que hay leyes comunes entre la praxis humana, el pensamiento como parte de ella, y la naturaleza orgánica e inorgánica, y que esas leyes comunes son dialécticas . Piaget ha señalado que esa coincidencia profunda entre las creaciones del pensamiento y el mundo real, (que no es total o copia, sino isomórfica) se da porque el hombre es un ser biológico y también físico y, por lo tanto, sus acciones obedecen a las leyes de la biología y la física. El pensamiento no hace más que perfeccionar y crear nuevas combinaciones de esas leyes que le son implícitas. La concordancia surge de la raíz común --la naturaleza-- y no del enfrentamiento.
La ciencia ha liquidado así uno de los baluartes del idealismo: el carácter privilegiado del pensamiento deductivo puro, lógico-matemático, que muchas veces, a posteriori, se aplicaba o concordaba con la realidad. [36]
Piaget le da una gran importancia a las acciones opuestas de reunir y separar, sobre las cuales, principalmente, se van estructurando el pensamiento y el conocimiento. Esas acciones, inconscientes, en forma mecánica, se dan también en la naturaleza, que separa y une en su desarrollo como ya Marx lo había previsto. Esto origina formas parecidas entre las leyes de la naturaleza, la praxis, el conocimiento objetivo y la deducción pura. Las investigaciones de Piaget comienzan a coincidir con las de Mc Culloch, que encuentra en el funcionamiento de las neuronas una lógica parecida a la de las proposiciones en los adolescentes descubiertas por el primero.
Como lo quería Engels, las leyes más generales de la dialéctica son las leyes comunes a todos los procesos y totalidades de relaciones existentes, leyes que por su propia naturaleza exigen precisar las formas específicas en que ellas mismas se manifiestan en cada estadio y que se las perfeccione o supere, ya que son relativas.
Ya dijimos que Sartre y Della Volpe muestran una total coincidencia cuando se trata de atacar a Engels. Aparentemente esto no debería ser así, ya que, además de sus concepciones filosóficas, sus ubicaciones políticas son opuestas: Sartre es un típico y honesto intelectual, que defiende con toda intransigencia su punto de vista sin temor a chocar con cualquier potencia o aparato y Della Volpe es un intelectual occidental fiel al stalinismo. El secreto de su coincidencia es la raíz de clase común, así como sus distintas ubicaciones lo son de sus diferencias.
Sartre ha reflejado a la intelectualidad francesa y, en cierta medida, europea, desesperada, sin salida, que no tenía ninguna independencia para su creación, ya que se encontraba emparedada entre el desastre de la postguerra y un movimiento obrero controlado por un aparato, el partido comunista francés que dependía de la URSS.
Esta situación explica su filosofía, existencialista, que pretende hacer del individuo con sus opciones la categoría fundamental de la interpretación del mundo. Al descubrir que este individuo no es libre, sino que está sometido a las leyes de necesidad, se convirtió al marxismo. A partir de ese momento, en su intento de síntesis, trató de hacer de la praxis individual, dentro de su nueva concepción neomarxista, un sector privilegiado. Esta concepción lo llevó a levantar una muralla china entre lo humano y la naturaleza orgánica e inorgánico. Todo intento de tender puentes o encontrar leyes comunes entre ambas naturalezas es para Sartre, metafísico, hegeliano.
Della Volpe representa al sector que se adhirió al Partido Comunista en la postguerra, confundiendo integración a la clase obrera con acatamiento, idealización de sus aparatos aunque fueran contrarrevolucionarios. [37] Tenía frente a si a los partidos comunistas y el gobierno de la URSS, que seguían una política sin principios, día a día, parecida a la de Bernstein y los revisionistas alemanes de principios de siglo que proclamaban el movimiento es todo, los fines y los principios no son nada. La escuela de Della Volpe ha tratado de dar una fundamentación teórica, a esa práctica oportunista, sin principios. Nada de esquemas hipotético-deductivos o apriorísticos, como el de la lucha de clases más intransigente; viva la abstracción bien determinada que parte del momento histórico sin ningún bagaje ni principio anterior. Para Della Volpe la lucha de clases más intransigente es un apriori hegeloengelsiano. Así como para él el conocimiento no parte de ningún esquema anterior y se inicia directamente con la percepción, así, la política correcta no surgirá de combinar el esquema justo de la lucha de clases más intransigente con la situación determinada, sino sólo de esta última. Así, diríamos con Della Volpe: Polonia necesita en este momento determinado como consecuencia de una contradicción y abstracción determinada vender su carbón y, aprovechando la huelga de los mineros asturianos contra Franco, se lo vende a España (solución determinada de una contradicción determinada, típica del galileísmo moral, que no toma para nada en cuenta los apriori de hegeloengelsiana memoria como la lucha de clases internacional y la solidaridad proletaria).
Estos marxistas son los justificadores intelectuales, en un país muy culto, de una praxis bien determinada, la del Partido Comunista italiano y principalmente de la URSS. En Rusia, a Zdanov y Stalin les era suficiente una orden para liquidar una polémica; en Italia no se puede actuar así. He ahí el porqué de la erudición dellavolpiana. Y de la coincidencia, con Sartre, en su mal fundamentado ataque a Engels.
Este nuevo método de interpretación surgió a principios de siglo desde la psicología y la lingüística. Ultimamente, popularizado por Lévi Strauss, está de moda.
La psicología experimental del siglo pasado, llamada asociacionista, consideraba que la percepción era un compuesto de sensaciones elementales. [38] La experiencia que dio origen al gestaltismo es célebre: Sean dos estímulos luminosos A y B. Si ellos aparecen sucesivamente en el orden ABABAB y sí el intervalo de tiempo entre A y B y B y A es largo, se ven dos estímulos. Si se acorta el intervalo en un momento dado se percibe un movimiento alternativo entre A y B. Si se acorta aún más el intervalo se ven dos estímulos simultáneos. Este movimiento que él [el investigador Max Wertheiner] denomina fenómeno phi depende de la situación de conjunto, pero no de los elementos en particular. Esta experiencia será ejemplar para él y los gestaltistas. El todo ya no es más la suma de las partes. Es algo más que no puede ser deducido de las partes. La observación es esencial. [39]
Algo parecido ocurrió con la lingüística. Durante el siglo XIX las escuelas eran historicistas. Nadie refleja mejor esta tendencia que Humboldt en su definición el lenguaje no es una sustancia o una obra terminada, sino acción (Sie selbst ist kein werk, ergon, sondern eine tátigkeit, energeia). El lenguaje, por lo tanto, no puede ser definido excepto genéticamente comenta el autor que cita a Humboldt. [40] A estas teorías especulativas y genéticas que aspiraban a definir el origen y la clasificación del lenguaje, le siguen las investigaciones de comparación entre las lenguas, principalmente las indoeuropeas, sin ningún interés por las generalizaciones. El determinismo de la naturaleza encontraba un equivalente en el dominio del lenguaje que se lo consideraba más o menos como un organismo vivo, modificado necesariamente por leyes que no admiten excepción. [41] Estas leyes mecánicas se refieren a los sonidos y no a la palabra escrita como ocurría en los estudios de los lingüistas de principios del siglo XIX.
La lingüística de fines del siglo pasado y principios de éste, parte de la crítica de esta concepción de leyes mecánicas y fijas en los cambios de la palabra hablada. Esta crítica cristaliza en una nueva concepción: el estructuralismo de Ferdinand de Saussure. En su libro publicado en 1915 señala que es necesario agregar una facultad de asociación y coordinación que se manifiesta desde que no se trata ya más de signos aislados; esta facultad es la que juega el rol más importante en la organización de la lengua en tanto que sistema. [42] La lengua es un sistema de signos que expresa ideas y, por ello, comparable a la escritura, al alfabeto de los sordomudos, a los ritos simbólicos, etc., etc. Es el más importante de estos sistemas. [43] Nuestra definición de la lengua supone que descartamos todo aquello que es extraño a su organismo, a su sistema. [44] Y para que no queden dudas de que para él la historia de una palabra es secundaria, en contraposición al rol que juega dentro del sistema, refiriéndose a las palabras tomadas de una lengua por otra, dice lo siguiente: Pero, sobre todo, la palabra tomada en préstamo no cuenta más como tal, desde que es estudiada dentro del sistema ; no existe más que por su relación y su oposición con las palabras que le están asociadas, con el mismo derecho que cualquier otro signo autónomo. [45]
Como dice Malmberg es suficiente decir que según Saussure es la lengua (el sistema) lo que constituye en primer lugar el objeto de la lingüística y no la manifestación concreta de la lengua en la palabra individual. Para Saussure la lengua no es en principio la palabra realizada por el individuo, sino el sistema superior al individuo. Todo elemento lingüístico debe ser determinado desde el punto de vista de sus relaciones con los otros elementos y de su función, no por sus características extralingüísticas (físicas, psicológicas u otras). [46]
Saussure no se limitó al aspecto sistemático, sino que siguió dándole importancia al histórico. Desde él son célebres los dos niveles de investigación de la lengua, el diacrónico , histórico, y el sincrónico , o sistemático (estructural, como se dice hoy día).
Este autor, culpable del prestigio actual del estructuralismo, se ha esforzado por combinarlo con una matematización: (un asociacionismo renovado debería fundarse en un sistema de operaciones que no carecería de analogías con el álgebra de Boole. [47]
Su mérito es intentar precisar las leyes del todo, como estructura de relaciones contradictorias. Desgraciadamente se queda ahí, en una dialéctica de la totalidad formal y estática, cometiendo el mismo error de los gestaltistas con su concepción de un campo siempre igual, sin génesis, sin superación. No niega, aparentemente, la historia (en derecho y de hecho, existen estructuras diacrónicas y estructuras sincrónicas), [48] aunque, en realidad, ésta sólo le sirve como medio para probar las estructuras descubiertas por un intelecto siempre igual ahistórico: La historia conduce a todo, pero siempre que se salga de ella. [49] Por eso asegura que si, como lo creemos, la actividad inconsciente del espíritu consiste en imponer formas a un contenido, y si esas formal son fundamentalmente las mismas para todos los espíritus antiguos y modernos, primitivos y civilizados --como el estudio de la función simbólica, tal como se expresa en el lenguaje, lo muestra en forma tan notable-- es necesario y suficiente llegar a la estructura inconsciente, subyacente a cada institución y a cada costumbre, para obtener un principio válido para otras instituciones y otras costumbres, siempre, por supuesto, que el análisis sea llevado bastante lejos. [50] No es necesario seguir mucho más..Es suficiente señalar que en El totemísmo en la actualidad, la cita de Comte que sigue, aparece en primera página como resumidora de su concepción: las leyes lógicas, que gobiernan en última instancia el mundo intelectual, son por su propia naturaleza esencialmente Invariables, y comunes no sólo en todos los tiempos y en todos los lugares, sino también a todos los asuntos, cualesquiera que sean inclusive sin ninguna distinción entre aquellos que llamamos reales y los que llamamos quiméricos: en el fondo esas leyes se observan hasta en los sueños [51]
Así como Della Volpe ignora que ya Marx había descubierto los dos tipos de abstracciones con que trabaja el pensamiento en relación al objeto, no se da por enterado, tampoco, de que es el primero que separó e independizó las dos categorías que en. Haga¡ estaban confundidas, génesis y totalidad o estructura.
En la Introducción a la Critica de la Economía Política, Marx insiste en el carácter estructural del estudió de la economía capitalista. Por ejemplo: En consecuencia, sería falso e inoportuno alinear las categorías económicas en el orden en que fueron históricamente determinantes. Su orden de sucesión es, por el contrario, determinado por las relaciones que existen entre ellas en la sociedad burguesa y resulta precisamente el inverso del que parece ser su orden natural o del que correspondería a su orden de sucesión en el curso de la evolución histórica. No se trata de la posición que las relaciones económicas ocupen históricamente en la sucesión de los diferentes tipos de sociedades. Aún menos de su orden de sucesión en la idea (Proudhon), concepción nebulosa, si la hay, del movimiento histórico. Se trata de su j erarquía, y de su conexión orgánica en el interior de la sociedad burguesa moderna. [52]
Y que la nuestra no es una interpretación caprichosa los demuestra exhaustivamente en el Grundrisse cuando afirma. En el mercado monetario, el capital se pone como totalidad; allí determina los precios, ofrece el trabajo, regula la producción; en pocas palabras, es la fuente de la producción Tanto natural como históricamente el capital es el creador de la propiedad y renta terrateniente moderna. La nueva forma surge en lugar de la vieja como consecuencia de la acción del capital. Considerado desde este ángulo el capital es el creador de la agricultura moderna. Las relaciones económicas de la propiedad terrateniente moderna aparecen como un proceso renta terrateniente, capital, salario (se puede también invertir la forma: salario-capital-renta-terrateniente; pero siempre el capital sigue apareciendo como el intermediario activo) que es la construcción interna de la sociedad moderna, o sea el capital poniendo la totalidad de sus relaciones. [53]
Consciente de que se trata de dos procesos ligados pero distintos (devenir y totalidad), insiste. En la sociedad burguesa acabada, cada relación económica presupone otra forma económica-burguesa y así cada ley es al mismo tiempo presupuesta, como ocurre en todo sistema orgánico. Este sistema orgánico tiene, como totalidad, sus presupuestos propios y su desarrollo, en totalidad, significa igualmente que todos los elementos de la sociedad lo quedan subordinados, o que se crea él mismo los órganos que te hacen falta. Deviene así históricamente una totalidad. El devenir esta totalidad constituye un momento de su proceso, de su desarrollo. [54]
Analizaremos, en primer lugar, las determinaciones más simples contenidas en la relación entre el capital y el trabajo; encontraremos así no sólo la conexión interna de estas determinaciones sino, también, el desarrollo anterior. [55]
En la segunda edición de El Capital cita a un crítico ruso, que, como síntesis de su verdadero método, dice: Para Marx sólo tiene importancia el hallar la ley de los fenómenos cuya investigación le ocupa, Y no le interesa sólo la ley que rige a esos fenómenos en Al forma conclusa y en la conexión que muestran en una época determinada, sino que primordialmente le interesa la ley de su mudanza, la ley de su desarrollo , es decir, de su paso de una forma a otra de un orden de conexión a otro. [56] O sea, para Marx, existen dos leyes, una estructural y otra genética o histórica.
La ley de la forma conclusa, de la conexión en una época determinada o de la conexión o construcción interna no es otra que la de totalidad, sincrónica o estructural moderna. La ley de su mudanza,, o de su desarrollo anterior es la genética, diacrónica o histórica. Haber descubierto esas dos leyes y su necesaria unidad es uno de los aportes más importantes de la dialéctica marxista.
Tanto la psicología genética como algunos autores marxistas hacen esfuerzos por incorporar y superar los postulados del estructuralismo moderno. Piaget ha dedicado un libro al estructuralismo y un simposio al mismo tema y a la génesis. En primera aproximación, una estructura es un sistema de transformaciones, que implican leyes como sistema (por oposición a las propiedades de los elementos) y que se conserva o enriquece por el juego mismo de sus transformaciones, sin que estas lleguen más allá de sus fronteras o recurran a elementos exteriores. En una palabra, una estructura comprende, de ese modo, los tres caracteres de totalidad, transformaciones y autorregulación. [57]
Estas tres características de toda estructura hay que combinarlas, dice Piaget, con sus polos, --la génesis y la función-- negados por los teóricos del estructuralismo moderno, para lograr un método de conjunto mucho más rico. Efectivamente, la estructura se vuelve formal si no señalamos cómo y por qué funciona, como así también su génesis (incluida su superación o desaparición), que no puede ser otra que el paso de una estructura a otra, porque todo en el universo y en el hombre está estructurado, si no, no podría sobrevivir. En una palabra, génesis y estructura son indisociables. Lo son temporariamente, lo cual significa que, si nos encontramos en presencia de una estructura en el punto de partida y de otra, más compleja, en el de llegada, entre las dos se ubica necesariamente un proceso de construcción, que es la génesis. Jamás existe la una sin la otra, pero tampoco se llega a las dos en el mismo momento, pues la génesis es el paso de un estado anterior a uno posterior. [58] ¿Qué ley o teoría científica une los dos aspectos? Es la pregunta que Piaget deja sin respuesta o, a lo sumo trata de contestar cuando dice: me parece que la noción de equilibrio tiene un valor particular para permitir la síntesis entre génesis y estructura, y ello precisamente en la medida en que engloba las de actividad. [59] Su frase sigue sin responder qué ley o leyes específicas tiene ese equilibrio entre génesis y estructura.
Para Engels lo existente era materia y movimiento. Ahora sabemos que lo existente es estructura y génesis. Así se precisa y enriquece la fórmula engelsiana. De estas dos categorías la fundamental es la de ya que la de estructura no es más que un tipo especial de movimiento. Podemos decir más: el concepto de estructura surge como consecuencia de que el movimiento penetra la materia, se combina con ella, produce una estructura. Es decir, la génesis, el movimiento, se equilibran en la estructura, se aquietan, se interiorizan, pero siguen actuando. Lo que mejor lo ejemplifica es que la estructura se define por dos equilibrios, que son movimientos de un cierto tipo. Uno, interno (el sistema de transformaciones según Piaget) y otro, externo (un intercambio regulado entre el medio ambiente y la estructura como mínimo en los organismos). Así se explica que el estructuralismo, aún el más estático y formal, descubra relaciones dialécticas, contradictorias, de acción y reacción entre polos dentro de sus estructuras sin historia.
Esto no quiere decir que las leyes sincrónicas sean iguales a las diacrónicas. El todo es más que las partes y las condiciona; la acción y reacción mutua entre partes, la autorregulación y la tendencia a la reversibilidad explican el funcionamiento de todo organismo; el equilibrio interno y externo, así como las relaciones entre contradicciones en las estructuras y de éstas entre sí en los sistemas, son algunas de las leyes estructurales. El salto de cantidad en cualidad, el movimiento a través de contradicciones, la superación (aufheben) hegeliana, las crisis de las estructuras o de los sistemas, como consecuencia del estallido de las contradicciones, lo son de la génesis en general. Si las leyes de la estructura lo son de lo existente, las de la génesis o movimiento lo son de lo que va a desaparecer o nacer. Pero si tas últimas no son, como no pueden serio, sólo del momento del fin o del nacimiento, sino del proceso qué lleva a la muerte de lo viejo y a lo nuevo, las leyes de lo existente le están dialécticamente supeditadas. El problema a resolver es el Mismo que se le presenta a Piaget: si entre ambos tipos de leyes se puede encontrar una teoría o una ley que las unifique, superando la mera afirmación de que están íntimamente ligadas.
Esta ligazón estrecha entre la génesis y la estructura origina una nueva relación entre la categoría de necesidad y probabilidad En la génesis temporal, --dice Piaget refiriéndose a las estructuras lógico-matemáticas-- las etapas sólo obedecen a probabilidades crecientes, determinadas todas por un orden de sucesión temporal, pero una vez equilibrada y cristalizada la estructura, se impone por necesidad al espíritu del sujeto. [60] La necesidad era considerada anteriormente como una categoría que comenzaba a actuar desde el comienzo de un proceso, haciendo que sus resultados se impusieran. Si un proceso era probable no era necesario. Piaget encuentra en la fórmula que hemos citado Lina respuesta en un tercer término que une a los que se presentaban como antagónicos hasta él. Con la probabilidad creciente, síntesis dinámica de probabilidad y necesidad, ésta sólo surge y se impone al final del proceso y no al principio.
En otro de sus libros, Piaget saca una conclusión paralela. que la estructura superior explica a las inferiores y no a la inversa, Marx y Trotsky habían visto estas mismas leyes en la génesis de una estructura a otra, tanto en el mundo biológico como en el histórico. La sociedad, burguesa es la organización histórica de la producción más desarrollada y más diferenciada. Las categorías que expresan sus condiciones y la comprensión de sus estructuras permiten al mismo tiempo comprender la estructura y las relaciones de producción de todos los tipos de sociedad desaparecidos, sobre cuyas ruinas y elementos se halla edificada y cuyos vestigios, aún no separados, continúa arrastrando, mientras que aquello que estaba apenas insinuado se ha desarrollado plenamente, etc. La anatomía del hombre es una clave para la anatomía del mono. Aquello que en las especies animales inferiores insinúa una forma superior no puede, por el contrario, ser comprendido si no cuando se conoce la forma superior. La economía burguesa suministra así la clave de la economía antigua, etc. Pero no ciertamente al modo de los economistas, que cancelan todas las diferencias históricas y ven la forma burguesa en todas las formas de la sociedad dice Marx. [61]
En su polémica con los antidefensistas, Trotsky utiliza en forma magistral los principios de probabilidad creciente y necesidad, por un lado Y la estructura futura (superior)como explicación de la anterior, por el otro, la URSS y su relación histórica con el régimen socialista.
Sólo tomando en cuenta una necesaria perspectiva histórica puede uno dar un juicio correcto sobre el reemplazo de un régimen social por otro. La alternativa histórica, llevada hasta sus últimas consecuencias, es la siguiente: o el régimen de Stalin es un abominable retroceso en el proceso de transformar la sociedad capitalista en socialista o el régimen de Stalin es la primera fase de una nueva sociedad de explotación. Si la segunda perspectiva demuestra ser correcta, por supuesto la burocracia se transformará en una nueva clase explotadora.
Sin embargo, por onerosa que la segunda perspectiva pueda ser, si el proletariado mundial se muestra incapaz de llevara cabo la misión que le plantea el curso del desarrollo, nada de él quedará, sólo el reconocimiento de que el programa socialista, basado sobre las contradicciones internas de la sociedad capitalista, terminó en una utopía. Es evidente que un nuevo programa mínimo será necesario para la defensa de los intereses de los esclavos de la sociedad burocrática totalitaria. [62]
Althusser y Godelier se han esforzado por incorporar el estructuralismo al marxismo. El primero ha hecho una crítica a Hegel y de paso, a algunos aspectos de Engels, partiendo de ese método.
Para Hegel, según sus palabras, la contradicción no está jamás realmente, sobredeterminada aunque, a menudo, parezca tener todas las apariencias de ello. En la Fenomenología, por ejemplo, que describe las experiencias de la conciencia y su dialéctica culminando en el advenimiento del Saber absoluto, la contradicción no aparece simple sino, por el contrario, muy compleja. En rigor, sólo puede considerarse simple la primera contradicción: aquélla de la conciencia sensible y de su saber. Pero mientras más se avanza en la dialéctica de su producción y mientras más rica llega a ser la conciencia, más compleja se hace su contradicción. Sin embargo, podría mostrarse que esta complejidad no es la complejidad de una sobredeterminación efectiva, sino la complejidad de una interiorización acumulativa, que no posee sino las apariencias de sobredeterminación. Sin embargo, ninguna de estas determinaciones es en su esencia exterior a las otras, no solamente porque constituyen todas juntas una totalidad orgánica original, sino más aún y sobre todo porque esta totalidad se refleja en un principio interno único , que es la verdad de todas las determinaciones concretas. Basta entonces interrogarse sobre la razón por la que los fenómenos de la mutación histórica son pensados por Hegel en este concepto simple de la contradicción, para plantear justamente la cuestión esencial. [64] Es decir, para Althusser, Hegel, de hecho, trabaja siempre en un momento determinado con una sola contradicción, en la cual, como memoria, como recuerdo, se acumulan todas las contradicciones anteriores. Según él, la dialéctica de Marx es distinta (muchas contradicciones en una estructura, de las cuales una está sobredeterminada, es decir, es determinante y determinada por todas las otras). Marx piensa-- no deja nada de la sencillez hegeliana. [65]
Godelier sigue sus huellas al plantear no sólo las relaciones entre contradicciones dentro de una estructura, sino las de las estructuras dentro de un sistema. Tanto uno como otro, encandilados por encontrar las leyes de las estructuras, caen víctimas del formalismo. Godelier, por ejemplo, defiende la prioridad del estudio de las estructuras [66] . Althusser tiene tendencia a olvidar la dinámica de las contradicciones y de sus relaciones mutuas, haciendo que esas relaciones sean siempre iguales, en el fondo estáticas, la contradicción sobredeterminada no cambia. Para que se entienda mejor nuestra ,crítica, bajémosla a tierra.
Althusser no oculta su admiración por Mao Tse-tung y su teoría sobre la contradicción como un ejemplo de su método en el campo práctico-político. Para Mao hay en un momento histórico contra dicciones antagónicas y no antagónicas, relacionadas entre sí. Cuando Japón invadió China, por ejemplo, la contradicción antagónica era China-Japón, y a ella quedaban supeditadas las contradicciones no antagónicas como burguesía-proletariado chino, etc. Esta concepción lleva a la teoría de las etapas de la revolución --una democrático-burguesa, otra socialista-- y no a la combinación entre etapas. Hasta que una contradicción antagónica, imperialismo-China o feudalismo-burguesía en Rusia, no se solucione, no pueden transformarse las contradicciones no antagónicas en antagónicas. Es un criterio mecánico que no toma en cuenta los cambios en las relaciones entre las contradicciones, cuando en realidad las contradicciones tienen entre sí relaciones contradictorias y combinaciones momentáneas, inestables, dinámicas. Esto significa que tarde o temprano, las antagónicas, (la burguesía y terratenientes chinos) se unirán a su antagónica, (el imperialismo), volviéndose no antagónicas, dejando solos al proletariado y al campesinado para enfrentarlos a todos, como el antagonista de todos los explotadores.
Es que Mao y su admirador no han sido capaces de asimilar el estructuralismo al marxismo, a lo más profundo de éste. En ese sentido, no han seguido las preciosas indicaciones de Marx.
En la Introducción General a la crítica de la economía política , Marx dice: En general, el progreso no debe ser concebido de la manera abstracta habitual. Y, no conforme con ello, precisa: La relación desigual de desarrollo de la producción material y, por ejemplo, del desarrollo de la producción artística. Esta desproporción no es aún tan importante ni tan difícil de apreciar como en el interior de las relaciones sociales prácticas, por ejemplo de la cultura. Relación de los Estados Unidos con Europa. El punto verdaderamente difícil por discutir es el de saber cómo las relaciones de producción, en cuanto relaciones jurídicas, siguen un desarrollo desigual. Así, por ejemplo, la relación entre el derecho privado romano (esto es menos válido para el derecho penal y el derecho público) y la producción moderna). Esta concepción aparece como un desarrollo necesario. Y, sin embargo, justificación del azar. ¿Cómo? (justificar igualmente la libertad, entre otras cosas). Influencia de los medios de comunicación. La historia universal no existió siempre; en su aspecto de historia universal, es un resultado). [67]
Marx era consiente de que, como mínimo, en algunas estructuras había relación desigual y desarrollo desigual entre distintas categorías sociales: producción material, producción artística, relaciones de producción, relaciones jurídicas, etc.
Esta concepción de una relación desigual y no sólo de un desarrollo, es relativamente constante en Marx y la aplica no sólo a las relaciones entre la estructura económica y la superestructura artística o jurídica, sino aún al campo económico.
Refiriéndose a las conquistas, dice: Todas las conquistas suponen tres posibilidades: el pueblo conquistador somete al pueblo conquistado a su propio modo de producción (es lo que los ingleses hacen en este siglo en Irlanda y parcialmente en la India); o bien deja subsistir el antiguo modo de producción y se limita a obtener un tributo (por ejemplo, los turcos y los romanos); o bien se produce una interacción de la que nace una forma nueva, una síntesis (particularmente en las conquistas romanas). En todos los casos, el modo de producción, sea el del pueblo conquistador como el del pueblo sometido, o el que resulte de la fusión ole los dos, es determinante para la nueva producción que se establece. [68]
Muchos años después, en Historia Crítica de la Teoría de la Plusvalía, caracteriza la colonización en las plantaciones de la siguiente forma: En la segunda clase de colonias, las plantaciones, que son desde el momento mismo de crearse, especulaciones comerc